Me decia un querido amigo: "...somos algo así como 6000 millones de personas, cada uno de nosotros caga en promedio un kilo de mierda al día (solturas y estreñimientos como variables propias de este cálculo), imaginese usted la cantidad de mierda".
Y es cierto nos estamos inundando en nuestra propia mierda, en la música, el cine, la televisión, la literatura y todo lo demás donde los seres humanos tengamos algo que ver. Nos hemos vuelto unos creadores y consumidores compulsivos de mierda, por lo tanto para esta magna ocasión: creo haber descubierto para que vinimos al mundo, les encimo este lindo poemita que debería ser enseñado en todas las primarias hispanoparlantes de este mundo, para que no pontifiquemos más de lo que no sabemos y no podemos explicar, y, por fin, aceptemos quienes somos y de donde venimos.
Gracias y desgracias
del ojo del culo
Francisco de Quevedo
Dirigidas a Doña JUANA MUCHA, MONTÓN DE CARNE,
Mujer gorda por arrobas.
Escribiólas JUAN LAMAS, EL DEL CAMISÓN CAGADO.
Edición de DANIEL LEBRATO, Maestro Oculista.
Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le
podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene
tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere
de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del
paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy
apretadamente. De mi celda, etcétera.
No se espantarán de que el culo sea tan desgraciado los que
supieren que todas las cosas aventajadas en nobleza y virtud,
corren esta fortuna de ser despreciadas de ella, y él en particular
por tener más imperio y veneración que los demás miembros del
cuerpo; mirado bien es el más perfecto y bien colocado dél, y más
favorecido de la naturaleza, pues su forma es circular, como la
esfera, y dividido en un diámetro o zodíaco como ella. Su sitio es
en medio como el del sol; su tacto es blando: tiene un solo ojo, por
lo cual algunos le han querido llamar tuerto, y si bien miramos, por
esto debe ser alabado, pues se parece a los cíclopes, que tenían
un solo ojo y descendían de los dioses del ver. El no tener más de
un ojo es falta de amor poderoso, fuera de que el ojo del culo por
su mucha gravedad y autoridad no consiente niña; y bien mirado
es más de ver que los ojos de la cara, que aunque no es tan claro
tiene más hechura. Si no, miren los de la cara, sin una labor, tan
llanos que no tienen primor alguno, como el ojo del culo, de
pliegues lleno y de molduras, repulgo y dobladillos, y con una ceja
que puede ser cola de algún matalote, o barba de letrado o
médico. Y así, como cosa tan necesaria, preciosa y hermosa, lo
traemos tan guardado y en lo más seguro del cuerpo, pringado
entre dos murallas de nalgas, amortajado en una camisa, envuelto
en unos dominguillos, envainado en unos gregüescos, abahado en
una capa, y por eso se dijo: "Bésame donde no me da el sol". Y no
los de la cara, que no hay paja que no los haga caballeriza, ni
polvo que no los enturbie, ni relámpago que no los ciegue, ni palo
que no los tape, ni caída que no los atormente, ni mal ni tristeza
que no los enternezca. Lléguense al reverendo ojo del culo, que se
deja tratar y manosear tan familiarmente de toda basura y
elemento ni más ni menos; demás de que hablaremos que es más
necesario el ojo del culo solo que los de la cara; por cuanto uno sin
ojos en ella puede vivir, pero sin ojo del culo ni pasar ni vivir.
Lo otro sábese que ha habido muchos filósofos y anacoretas
que, para vivir en castidad, se sacaban los ojos de la cara, porque
comúnmente ellos y los buenos cristianos los llaman ventanas del
alma, por donde ella bebe el veneno de los vicios. Por ellos hay
enamorados, incestos, estupros, muertes, adulterios, iras y robos.
Pero ¿cuándo por el pacífico y virtuoso ojo del culo hubo
escándalo en el mundo, inquietud ni guerra? ¿Cuándo, por él,
ningún cristiano no aprendió oraciones, anduvo con sinfonía, se
arrimó a báculo ni siguió a otro, como se ve cada día por falta de
los de la cara, que expuestos a toda ventisca e inclemencia, de
leer, de fornicar, de una purga, de una sangría, le dejan a un
cristiano a buenas noches? Pruébenle al ojo del culo que ha
muerto muchachos, caballos, perros, etc.; que ha marchitado
hierbas y flores, como lo hacen los de la cara, mirando lo
ponzoñosos que son: por lo que dicen que hay mal de ojo. ¿Cuándo
se habrá visto que por ser testigo de vista hayan ahorcado a nadie
por él, como por los de la cara, que con decir que lo vieron forman
sus calumnias los escribanos? Fuera de que el ojo del culo es uno y
tan absoluto su poder, que puede más que los de la cara juntos.
¿Cuándo se ha visto que en las irregularidades se metan con el ojo
del culo?
Lo otro, su vecindad, es sin comparación mejor, pues anda siempre,
en hombres y mujeres, vecino de los miembros genitales; y así se
prueba que es bueno, según aquel refrán:
Dime con quien andas, te
diré quien eres.
El se acredita mejor con la vecindad y compañía que
tiene que no los ojos de la cara, que éstos son vecinos de los piojos
y caspa de la cabeza y de la cera de los oídos, cosa que dice claro
la ventaja que les hace el serenísimo ojo, del culo. Y si queremos
subtilizar más esta consideración, veremos que en los ojos de la
cara suele haber por mil leves accidentes, telillas, cataratas, nubes y
otros muchos males; mas en el del culo nunca hubo nubes, que
siempre está raso y sereno; que, cuando mucho, suele atronar, y
eso es cosa de risa y pasatiempo. Pues decir que no es miembro
que da gusto a las gentes, pregúnteselo a uno que con gana
desbucha, que él dirá lo que el común proverbio, que, para
encarecer, que quería a uno sobremanera, dijo: "Más te quiero que a
una buena gana de cagar". Y el otro portugués, que adelantó más
esta materia, dijo: "Que no había en el mundo gusto como el cagar si
tuviera besos." Pues ¿qué diremos si probamos este punto con texto
del filósofo que dijo:
No hay contento en esta vida
que se pueda comparar
al contento que es cagar.
Otro dijo lo descansado que quedaba el cuerpo después de
haber cagado:
No hay gusto más descansado
que después de haber cagado.
Los nombres que tiene juzgarán que no tiene misterio. ¡Bueno es
eso! Dícese trasero, porque lleva como sirvientes todos los
miembros del cuerpo delante de sí, y tiene sobre ellos particular
señorío. Culo, voz tan bien compuesta que lleva tras sí la boca del
que le nombra. Y ha habido quien le ha pueto nombre gravísimo y
latino llamándole antífonas y nalgas, por ser dos; otros, más
propiamente, le llaman asentaderas; algunos, trancaílo, y no he
podido ajustar por muchos libros que he revuelto para sacar la
etimología; lo más que he hallado es que se debe decir tancahigo,
por lo arrugado y pasado que siempre está.
Con más facilidad topé por qué se decía al lindo ojo del culo
"manojo de llaves": por lo redondo del cabo y muchas molduras que
hacen aquel mismo repulgo, y viene bien con los que llaman cofre al
culo, que es darle cerradura.; y en los animales vemos que la
Naturaleza les cubre el culo con la cola o rabo, para que como parte
más necesaria y secreta, estuviera acompañado tapado y abrigado,
y con mosqueador para de verano, y en las aves lo mismo. Si
miramos su ocupación, es hacer lo que ninguno nunca hizo ni pudo:
pues en este mundo todos hemos menester a otros para ser
proveídos: el alguacil al corregidor, el corregidor al oidor, el oidor al
presidente, el presidente al rey. Pero el culo se provee a sí mismo y
aún en el presidente, servidor por otro nombre (que así llaman al
bacín), cosa equívoca a los derretidos de las damas.
El culo no tiene cosa común, ni aunque me pruebes que hace
cámaras, a imitación de otros muchos, pues lo que él hace son
mojones, que son fin de términos, para dar a entender que en
llegando al culo no has de pasar adelante.
Háceme fuerza que en las almonedas dicen: "¿Hay quien
puje?"; que ni sé si convidan a cagar (propiamente entonces pujar)
o si a comprar; con que es cierto que tiene grandes preeminencias,
cuando se valen de sus voces para otras cosas. Hasta los
excrementos o mierda (pasa adelante, porque no te empalagues
con tan dulce plato) son de provecho, pues según defienden los
doctores galenistas y boticarios droguistas, son buenos para
desligar Cárdeno y Alberto los del lagarto para los ojos; los de
bestias, que llaman estiércol, es con lo que se fertilizan los
campos, y a quien debemos los frutos; la del gato de Algalia, no
hay que probar ni examinar cuánto es su valor y estimación; la
mierda del buey, o boñiga, para inmensos remedios es
provechosa. Esto probado y asentado, ¿habrá curioso alguno que
diga que los ojos de la cara tienen alguna virtud? Luego el ojo del
culo, él por sí solo, es mejor y de más provecho que los ojos de la
cara.
Lo que dicen del culo (los que tienen ojeriza con él) es que pee
y caga, cosa que no hacen los ojos de la cara; y no advierten lo
cuitados que más y peor cagan los ojos de la cara y peen que no el
del culo, pues en ellos no hay sueño que no lo caguen en cantidad
de legañas, ni pesadilla o susto que no meen en abundancia de
lágrimas, y esto sin ser de provecho, como lo que echa el culo,
como ya queda probado.
Lo del pedo es verdad, que no lo sueltan los ojos; pero se ha de
advertir que el pedo antes hace al trasero digno de laudatoria que
indigno de ella. Y, para prueba desta verdad, digo que de suyo es
cosa alegre, pues donde quiera que se suelta anda la risa y la
chacota, y se hunde la casa, poniendo los inocentes sus manos en
figura de arrancarse las narices, y mirándose unos a otros, como
matachines. Es tan importante su expulsión para la salud, que en
soltarle está el tenerla. Y así, mandan los doctores que no les
detengan, y por esto Claudio César, emperador romano, promulgó
un edicto mandando a todos, pena de la vida, que (aunque
estuviesen comiendo con él) no detuviesen el pedo, conociendo lo
importante que era para la salud. Otros dijeron que lo había hecho
por particular respeto que se debe al señor ojo del culo.
Pues decir que no es bullicioso un pedo, ¡bueno es eso! ¿Hay
cosa de más gusto que ver en un concurso grande, si se suelta
uno, el rumor que mete y qué agudos acuden todos a taparse las
narices, como está dicho, y otros que más lo huelen, haciendo la
disimulada toman tabaco?
Y es probable que llega a tanto el valor de un pedo, que es
prueba de amor; pues hasta que dos se han peído en la cama, no
tengo por acertado el amancebamiento; tambien declara amistad,
pues los señores no cagan ni se peen, sino delante de los de casa
y amigos. Y un portugués preguntado cuál era la parte principal del
cuerpo dijo que el culo, que se asentaba primero que nadie y
aunque fuese delante del rey.
Los nombres del pedo son varios: cuál le llama "soltó un preso",
haciendo al culo alcaide; otros dicen: "fuésele una pluma", como si
el culo estuviera pelando perdices; otros dicen: "tómate ese
tostón", como si el culo fuera garbanzal. Otros dicen algo crítico:
"cuesco", derivado de la enigma; y otros han dicho: "Entre peña y
peña el alba, río que suena". De aquí se levantó aquel refrán que
dice: "Entre dos peñas feroces, un fraile daba voces". Y finalmente,
dijo el otro: "El señor don Argamasilla cuando sale chilla".
Baste ya de probanzas de la nobleza del señor don Pedo y
pase por ahora plaza de don caballero que porque no digan me
revuelco demasiado no le acoto con otros muchos lugares y
autoridades.
Dejo de tratar de los pedos degollados, si bien con esto
conocerán de su hidalguía y caballería y grandeza que tiene el culo
en este caso. Pues su fortaleza ¿quién la encarecerá?, si es tanta
que el sólo limpiarse con un paño delgado se deja de modo por las
dos partes, que es más difícil de tomar que la inclusa.
Y, volviendo a los demás sentidos, digo que lo que se queda en
el pañuelo de la boca es gargajo, y lo de las narices moco, y lo de
los ojos legañas, y lo de los oídos cera; pero lo queda del culo en la
camisa es palomino, nombre de ave muy regalada. Fuera de que los
ojos no tienen cosa señalada con que limpiarse; que a veces piden
el pañuelo prestado a las narices y a la boca, y otras se limpian con
las manos, y al mismo tenor los otros sentidos. Mas volviendo al
culo, ¡qué de firmas de grandes señores ha iluminado! ¡Qué papeles
de los más íntimos amigos no ha visto! ¡Qué de libros de los
hombres más doctos ha gastado! ¡Qué de billetes de damas ha
firmado! ¡Qué de procesos importantes ha manchado! y, ¡qué de
camisas de Cambray y Holanda ha teñido! Y al fin le han servido de
limpiadera las mejores y más hermosas manos del mundo, según
aquel:
La mano de marfil es muy forzoso
que al culo de su dueña haya llegado.
Y lo merece todo, porque también, sin ser abeja, hace cera o
cerote (que así dicen de los medrosos).
Hasta las melecinas deben su ganancia al ojo, que aunque no ve,
algunos dijeron que veía Fulano la luz por el ojo del culo de Zutano.
Y en verdad que no es vista que invidiar.
De si tiene alguna gracia o no los culos sería largo de contar,
baste decir que culos que se conocen, en la calle se saludan.
Marcial dice que son saludadores compressis narebus Joven salutat,
que en español quiere decir: represando las nalgas saluda a Júpiter,
tratando de uno que se peió y por eso algunos le dan tanta
antigüedad que dicen: ¿Qué tiene que ver el culo con el pulso?
Como si dijeran de una cosa que no da cuidado ninguno y muy con
verdad comparándola a otra que de cada accidente se desconcierta.
Y si nos dilatamos en esta materia será proceder infinito, sólo
digo que en cuanto he hablado y ponderado del culo aunque me
queda el rabo por desollar, que sus gracias son muchas y muy
dignas de ponderación, como no son menores sus desgracias
siguientes:
DESGRACIAS DEL OJO DEL CULO
PRIMERA DESGRACIA
Enseña un ayo mugriento la lición a un descuidado niño.
Encomiéndasela a la memoria y como potencia vil pásasele y
jugando, olvida y en pena de lo que pecó la memoria abre el culo a
azotes.
SEGUNDA
Va un estudiante un madrugón a una viña, vendimia a la
mitad de ella, lleva un lagar en el estómago, topa con una fuente, y
porque se lo pide el gusto bebe hasta hartarse: pícase la sed y
deshácese en cámaras y págalo el ojo del culo.
TERCERA
El otro mesurado o engullidor miserable, por comer de balde llenó
tanto el estómago que se ahitó movido del apetito y págalo el culo a
puro jeringazos.
CUARTA
Tiene un mal curado enfermo modorra y porque el humor se le ha
apoderado de los sentidos y los descuidos que tuvo el poco
prevenido médico, lo paga el culo a puro sanguijuelas que lo sajan
vivo.
QUINTA
Sábese, según doctrina de muchos filósofos, que el regüeldo es
pedo malogrado y que hay algunos tan desdichados que no se les
permite llegar al culo, así lo enseña Angulo que no ha acabado de
salir por la boca cuando le dicen todos: "¡Vaya a una pocilga!", y
cuando sale por el ojo del culo todo es aplaudido y cuando más le
dicen cuerno, como otro tenía costumbre de decir cuando uno se
peía "¡cuerno! por ahí comas carne y por la boca mierda, y papa te
vea la madre que te parió porque te vea más medrado; en las
sopas te lo halles como garbanzo, con esa música te entierren,
sabañones y mal de gamones, coz de mula gallega, por donde
salió el pedo meta el diablo el dedo, la víbora el pico, el puerco el
hocico, el toro el cuerno, el león la mano, el cimborrio de El
Escorial y la punta de mi caracol te metan amén".
SEXTA
Da el otro extranjero en caballerear, bizarrear y servir a damas
y traer mucha bambolla y fausto, falta a los negocios y pierde el
crédito y lo que pecaron los miembros genitales lo paga el inocente
culo. Pues al punto dicen: "Fulano ya dio de culo".
SEPTIMA
Va el otro narciso, pisaverde a pie por la calle en tiempo de
todos y por más cuidado que pone en las chinas o piedras que
están descubiertas para asegurar los pies y andar de guija en
guija, resbálase el pie y hace pedazos el pobre culo y de más a
más se hace una plasta de todo que le coge de pies a cabeza.
OCTAVA
Da el otro pobre a la medianoche en tiempo de invierno una
correncia o evacuación de tripas y porque con la priesa que tiene
no se acuerda bien hacia donde quedó el brasero o barreño de la
lumbre tropieza en él y hace pedazos las piernas y el culo,
cobrando con esta desgracia enfremedad para muchos días.
NONA
Tan desgraciado es el culo que hasta los animales les muerde
el lobo por él y en las monas se ve que porque quieren descansar
y sentarse a menudo se llenan el culo de callos y por eso han dado
en decir: "Fulano tiene más callos que culo de mona".
DÉCIMA
Viene el otro picarón a sentir el calor del verano y porque
yéndose a rascar la comezón de una ladilla frisona le estorbó el
matarla una horrenda población de pendejos que topa hacia el
culo, determina de matarlas con unas tijeras y teniendo las manos
torpes y no ver lo que hace ni poder sufrir más el ser puerco abre a
tijeretazos el pobre culo.
UNDÉCIMA
Viene la otra pobre casada o doncella a descubrir más de lo
que fuera menester su natural inclinación de ser puta, tiene celo de
ello el galán y causa cuidado al marido y por dar a entender que
conocen la fragilidad y imperfección del sujeto, dicen: "de res que se
mea el rabo, no hay que fiar".
DUODÉCIMA
Dale al otro una apretura en la calle o cógele en la comedia, sale
con priesa a buscar dónde desbuchar, y porque no llegó tan presto a
las necesarias o le embarazó algún nudo ciego, emplástase o
embadúrnase de mierda el pobre culo.
DECIMOTERCERA
Viene el otro estudiante o platicante de medicina y al ir a ordenar
un medicamento a la cocina topa a la criada que se había hecho del
ojo, y ella por darle gusto y apagar el fomes de la concupiscencia y
titilaciones venéreas, empieza sus cernidillos y bamboleos,
diviértese con el gusto y acribilla a golpes el pobre culo de escalón
en escalón.
DECIMOCUARTA
Vienen las Carnestolendas, alégranse las gentes